12 de octubre de 2009

Antropología cultural

Una madre !kung con su hijo, en Nyae Nyae (Desierto del Kalahari; Namibia)
Fotograma del documental The !Kung San: Traditional Life (John Marshall; 1987)

"[...] La gente en todas las sociedades tiene intereses contrapuestos. Incluso en sociedades del nivel de las bandas, viejos y jóvenes, enfermos y sanos, hombres y mujeres no desean lo mismo al mismo tiempo. Además, en todas las sociedades, las personas desean cosas que los otros poseen y son reacios a regalar. Todas las culturas deben tener, pues, disposiciones estructurales para resolver los conflictos de intereses de un modo ordenado e impedir que desemboquen en confrontaciones perturbadoras. Sin embargo, existen marcadas diferencias cualitativas y cuantitativas entre los tipos de intereses contrapuestos hallados en las sociedades organizadas en bandas y aldeas y los hallados en las sociedades de nivel estatal. También las hay en los métodos empleados para impedir confrontaciones perjudiciales.

Los esquimales, los !kung del Kalahari, los aborígenes australianos y muchas otras sociedades cazadoras-recolectoras gozan de un alto grado de seguridad personal sin tener soberanos o especialistas en la ley y el orden. Carecen de reyes, reinas, dictadores, presidentes, gobernadores o comandantes; de fuerzas policiales, soldados, marineros o marines; de CIA, FBI, agentes del Tesoro o de policía federal. No hay códigos de leyes escritas ni tribunales de justicia formales; ni abogados, alguaciles, jueces, fiscales, jurados o funcionarios de tribunales; ni tampoco coches-patrulla, coches celulares, cárceles o penitenciarías. ¿Cómo se las arregla la gente de las bandas y aldeas sin estos especialistas y medios de hacer cumplir la ley? Y ¿por qué dependen tanto de ellos las modernas sociedades estatales?

Las razones básicas de estas diferencias se encuentran en: 1) el pequeño tamaño de las sociedades organizadas en bandas y aldeas; 2) la importancia central de los grupos domésticos y el parentesco en su organización social, y 3) la ausencia de desigualdades acusadas en el acceso a la tecnología y los recursos. El tamaño pequeño supone que todos se conocen personalmente y que los individuos tacaños, agresivos y perturbadores pueden ser identificados por el grupo y sometidos a la presión de la opinión pública. La posición central del grupo doméstico y las relaciones de parentesco significan que la reciprocidad puede ser el principal modo de intercambio y que los intereses colectivos de la unidad doméstica pueden ser reconocidos por todos sus miembros. Finalmente, la igualdad en el acceso a la tecnología y los recursos naturales comporta que nadie puede acaparar los alimentos y otras formas de riqueza mientras otros padecen escasez y penalidades. [...]"


MARVIN HARRIS (1927-2001)
Antropología cultural (1983)


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