17 de septiembre de 2008

El hijo de Loki

Escultura representando al lobo Fénrir, en la isla de Askoy en Bergen (Noruega)


Bienvenido, otoño.

En la entrada titulada Música: Sigur Rós que publiqué el pasado mes de Marzo, prometí contaros algún día la historia del lobo Fénrir y de la cuerda mágica llamada Gléipnir. Y aunque hoy es un día tan bueno como cualquier otro para hacerlo, voy a citar en su lugar la Edda Menor de Snorri Stúrluson. Espero que me perdonéis, pero él lo contó mucho mejor de lo que soy capaz. He utilizado la traducción y la edición de Luis Lerate, que forma parte de la colección Alianza Literaria, de Alianza Editorial (2000).

Por cierto, Sigur Rós actúa el próximo 12 de Noviembre en la sala La Riviera de Madrid (39€).

"33 Pero Loki tenía más hijos. Angrboda se llamaba una giganta del Jotunheim; Loki tuvo tres hijos con ella. Uno fue el lobo Fénrir, otro Jormungand, que es la serpiente del Midgard; la tercera es Hel. [...] El lobo lo criaron los ases allá con ellos, y sólo Tyr tenía bastante valor para acercársele y darle de comer. Pero cuando los ases vieron lo mucho que crecía cada día y que todos los augurios decían que estaba predestinado a traerles desgracia, entonces los ases tomaron esta decisión, que hicieron una cadena muy fuerte, que llamaron Lóding, y se la llevaron al lobo y le pidieron que probara su fuerza con aquella cadena. El lobo la consideró poca cosa para él y accedió a lo que querían. Pero ya la primera vez que el lobo hizo fuerza se partió la cadena: así se soltó de Lóding. Luego hicieron los ases otra cadena el doble de fuerte, a la cual llamaron Dromi, y le pidieron al lobo que probara aquella cadena, y le dijeron que sería muy alabado por su fuerza, si una obra así no bastaba para sujetarlo. El lobo pensó que aquella cadena era muy fuerte, pero también que sus fuerzas habían aumentado desde que partió la Lóding; comprendió que tenía que exponerse, si quería hacerse famoso, y dejó que le pusieran la cadena. Cuando los ases dijeron que ya estaba, el lobo se preparó, probó la cadena sobre el suelo y tomó impulso, dio un tirón y rompió la cadena haciendo llegar lejos los pedazos: así se liberó de Dromi. Ha quedado luego ese dicho de que "se suelta de Lóding" o "se libera de Dromi", cuando alguien consigue alguna cosa con mucho esfuerzo. Después de esto los ases temieron que no podrían encadenar al lobo. El Padre Universal envió entonces al llamado Skírnir, el emisario de Frey, abajo al Svartalfaheim en busca de unos enanos, y les mandó hacer la cadena Gléipnir. Ésta estaba hecha de seis cosas: el ruido de la pisada del gato, la barba de la mujer, las raíces de la piedra, los tendones del oso, el aliento del pez y el escupido del pájaro. Y aunque todas estas cosas no las hayas oído antes, aquí puedes comprobar que te estoy diciendo verdad y no te miento; seguramente te has dado cuenta de que ahora la mujer no tiene barba y que no hace ruido la pisada del gato ni hay raíces bajo las piedras, y te aseguro que así de verdadero es todo lo que te llevo dicho, aunque haya algunas cosas que no puedas comprobar. [...]

[...] Cuando les fue entregada la cadena a los ases, ellos le dieron las gracias al mensajero por el buen resultado de su misión. Los ases salieron de nuevo a un mar llamado Amsvártnir, a un islote que se llamaba Lyngvi. Después llamaron al lobo, le mostraron la cinta de seda y le pidieron que la partiera; dijeron que era algo más resistente de lo que podía parecer por su grosor, y se la pasaban unos a otros tratando de romperla entre sus manos y no lo conseguían, pero decían que el lobo sí sería capaz de partirla. Entonces dijo el lobo: "Me parece que ese lazo es tal, que no ganaría ningún renombre con romper una cinta tan delgada, pero si es que está hecha con argucia y engaño, entonces a mí ésa no se me amarra a la pata". Los ases dijeron que una delgada cinta de seda la rompería él en seguida, cuando ya había hecho saltar grandes cadenas de hierro. "Y si no consigues romper esta cinta, no irás a desconfiar de los dioses: nosotros te soltaremos." El lobo respondió: "Si conseguís atarme de modo que yo no me pueda soltar, de seguro que cambiáis de idea, y mucho tendré que esperar entonces antes de que vengáis a ayudarme. Poco me gusta dejarme atar con esa cinta, pero mejor que no vayáis a tacharme de cobarde, que uno de vosotros me meta la mano en la boca como garantía de que no hay engaño". Los ases se miraron unos a otros y pensaron que ahora se veían entre dos dificultades, y ninguno quería alargar la mano, hasta que Tyr tendió su mano derecha y la metió en la boca del lobo. Cuando luego el lobo hizo fuerza, la cinta resistió, y mientras más tiraba, más fuerte se volvía la cinta. Entonces rieron todos menos Tyr, que se quedó sin mano. Cuando los ases vieron que el lobo estaba bien sujeto, tomaron el otro cabo de la cinta, el cual se llama Gelgia, y lo metieron por el agujero de una gran losa -ésta se llama Giol- y fijaron esta losa muy hondo bajo tierra; luego tomaron un gran peñasco -éste se llama Tviti- y con él la hundieron aún más en la tierra, y aquel peñasco lo pusieron como remache. El lobo abría sus fauces terriblemente y se revolvía mucho y quería morderlos; ellos le metieron en la boca una espada con el puño abajo y la punta en el paladar: éste es el contén de su boca. Aúlla espantosamente y le chorrea la baba de sus fauces: es el río que se llama Van. Allá estará hasta el Ocaso de los Dioses. [...]

Snorri Stúrluson (1179-1241)
Edda Menor (1220)

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